Osiris López forma binomio con Oma, una ovejero alemán de siete años. Gastón Velázquez tiene como compañera a Roma, una Golden de cinco años. Los cuatro forman parte de la Brigada K9 de la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe que fue convocada para el rescate de víctimas del doblete sísmico ocurrido el 24 de junio en Venezuela.
El 24 de junio pasado, la zona centro – norte de Venezuela sufrió la peor catástrofe sísmica de su historia reciente: dos terremotos masivos consecutivos separados por solo 39 segundos. El primero de magnitud 7,2 y el segundo de magnitud 7,5. La Guaira es la región más afectada, seguida de Caracas y el estado Yaracuy. Hasta la fecha, las autoridades oficiales confirman más de 3.800 muertos, 16.740 heridos y más de 17.900 personas que se han quedado sin hogar.
Una verdadera desolación. Eso encontraron todos los rescatistas del mundo que fueron a ayudar. Entre ellos, dos gualeyos con sus perras: Osiris López y Oma; y Gastón Velázquez y Roma.
Osiris y Gastón integran el cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad de Gualeguay y, además, la Brigada K9 de la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe (A.C.E.C.C.) nacida en 1995, después del atentado a la sede mutual AMIA. Los entrerrianos viajan todos los meses a Barracas, Buenos Aires (donde está la sede de A.C.E.C.C) para capacitarse en la búsqueda de personas.
Su trabajo siempre se realiza de a dos y con la misma perra. Osiris López forma binomio con Oma, una ovejero alemán de siete años y pelaje negro; mientras que Gastón Velázquez tiene como compañera a Roma, una Golden de cinco años. Las perras conviven con ellos y sus familias en Gualeguay, con el objetivo de sostener el vínculo del binomio, y toman todas las instrucciones juntos.
El llamado y la respuesta eficiente
Tras los terremotos, los bomberos de Santa María, en Caracas, se contactaron con la A.C.E.C.C para solicitar el servicio. Osiris López y Gastón Velázquez ya habían trabajado en la búsqueda de personas, como la del niño Loan Peña, en Corrientes, o tras la catástrofe de Bahía Blanca; incluso en otras búsquedas que no llegaron a tener visibilidad a nivel nacional; pero esta vez fue diferente: “Fue la primera vez que nos tocó algo de esta magnitud. Era un panorama desolador, edificios y manzanas totalmente en el piso, muchos equipos internacionales trabajando y la gente común, y vecinos de Venezuela”.
Sobre la organización en el lugar, contaron que hicieron “un campamento en una estructura bastante estable y desde ahí nos desplazábamos”. El contingente estaba formado por 10 personas con 9 perros. En 6 días y medio de trabajo, lograron 48 localizaciones: 5 personas con vida y 43 fallecidas.
“Teníamos que marcar donde estaban las víctimas para que luego, otro equipo, realizara la extracción”, detallaron, y al ser consultados sobre la manera en la que las perras les dan a entender de que hay un hallazgo, contaron que ambas fueron entrenadas para ladrar en ese momento.
“Nos encontramos con cosas fuertes, si bien estamos acostumbrados, esto nos sobrepasó, pero lo venimos procesando bien. Nos han recomendado hacer terapia, pero aún no nos hemos decidido ni por sí ni por no, recién llegamos y nos estamos acostumbrando”, confesaron, y agregaron: “Nos queda la satisfacción de habernos puesto a prueba y darnos cuenta de que la preparación de tantos años tuvo sus frutos y que estuvimos a la altura de las circunstancias”.
